Se han perdido por aquí..

lunes, 10 de enero de 2011

Agacho la mirada, no tengo valor para mirarte. La dulce soledad de esta tarde de invierno es la única que nos acompaña. Te sientas delante de mí y mi vista sigue clavada en la mesa
-Lo siento. Murmuro pero tú pareces no escucharme. Tus ojos, fijados en ninguna parte no expresan odio, no expresan alegría, no expresan tristeza. No expresan nada.
-Lo siento. Lo vuelvo a intentar. Pero no dices nada, ni siquiera te dignas a mirarme. Me exaspero. El parque se está quedando solo, y empieza a hacer frío, mucho frío. En el merendero no queda nadie, solo tú y yo. Pero no reaccionas.
-Lo siento…lo siento… ¡Lo siento! – Acabo levantando la voz- Al menos dígnate a mirarme. ¡Enfádate, grítame, insúltame!  Pero no te quedes ahí, mirándome sin verme…sin reaccionar. -Estas últimas palabras son casi un susurro.
Entonces tus ojos marrones, del color de la coca-cola, me miran. Tu boca se entreabre, intentando encontrar las palabras adecuadas para decir lo que siente tu corazón. Ese corazón que he destrozado tantas veces y que sin embargo vuelve a mí, una y otra vez. Si supiese que me odias, al menos podría irme y dejar que encuentres la verdadera felicidad con otro. Pero se que me quieres, que me amas. Y yo también lo hago, a mi manera pero lo hago. Por eso quizás no nos podamos separar del todo. Pero se que lo he vuelto a hacer, se que he vuelto a traicionarte. Y con esta no se cuantas veces van ya. No se como pudiste perdonarme en las otras ocasiones, pero tienes un limite y ya lo he alcanzado.
-Duele, duele mucho- Levanto la vista y veo tu cara surcada de lágrimas.- Te quiero- Tu voz suena quebrada, rota- Pero no puedo mas; mis amigas no entienden por qué volví contigo cuando te cansaste de la otra y viniste pidiéndome perdón…pero estoy ciega…¿Se puede saber en que piensas volviendo a verla?  Si la quieres a ella mas que a mi, simplemente vete y no vuelvas a verme. Si me quieres a mí más que a ella, quédate aquí conmigo y no me sueltes nunca.
-¿Quiere decir eso que me das otra oportunidad? ¿La última? ¿La definitiva? – pregunto esperanzado.
Sonríes, pero no es una sonrisa alegre y te echas a llorar. Es un llanto amargo, desesperado. Y no se que hacer. Me levanto y voy a tu lado. Pero tú te incorporas y me miras. Te pones de puntillas y me besas suavemente en los labios. Te abrazo, pero tú te libras fácilmente de mí.
-No, no voy a volver a tropezar con la misma piedra, de nuevo. Te quiero, pero tú eres mas de ir de flor en flor- Sonríes con una infinita tristeza- Así que ya puedes hacer lo que te de la gana y no preocuparte de hacerme daño.
Y te veo marchar y sé que probablemente no sabré nada de ti en mucho tiempo. Así que corro tras de ti y te agarro la mano.
-Quiero que sepas que te he querido, mucho. Y que lo sigo haciendo, aunque no de la misma manera. Y que quiero que seas feliz. Aunque yo no lo he conseguido.
-Lo sé.- Me miras y me dedicas la última sonrisa.- Adiós.
Y no miras atrás. Eres fuerte, quizás la persona más fuerte que he conocido hasta ahora.

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